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Los siete ladrones de energía que debes eliminar de tu día a día como opositor.


¿Sientes que no tienes energía a medida que se acerca el esperado examen para las oposiciones? ¿Te cuesta comenzar tu jornada de estudio de manera activa? ¿Cada vez es más difícil concentrarte a medida que avanza el día? ¿Tienes menos fuerza que una coca-cola que lleva dos días abierta?

Si has contestado que sí en alguna de las anteriores preguntas este post, que está inspirado en un capítulo de Coaching para el éxito de Talane Miedaner, está escrito para ti.

Existen dos tipos de situaciones en tu día a día: las que te hacen aumentar tu energía natural y otras que te la quitan. En el siguiente artículo identificarás aquellas que te roban energía y te mostraré algunas herramientas para evitarlas.

1. Esos pequeños detalles que te molestan


Constantemente estamos expuestos a pequeñas cosas que nos restan energía: ese perenne rayón en nuestro coche que vemos cada vez que nos acercamos y está ahí mirándonos antes de montarnos, esa silla coja que espera pacientemente a que nos sentemos a estudiar para comenzar a bailar o ese bolígrafo al que se le seca la tinta, se atasca y que aun guardamos en nuestro estuche.

Hacen que nuestra preciosa energía, que podría estar siendo utilizada para otros fines más productivos como el estudio o la concentración, se vaya de fuga cual «Chapo» en cárcel de máxima seguridad de México o pajarillo que encuentra la puerta de su jaula abierta.

Herramienta:

Te propongo algo: vas a hacer una lista con todas las cosas que te molestan, no importa que sean más de treinta, de hecho, si te sale un número aproximado vas por el buen camino. Intenta irlas solucionando poco a poco: lleva el coche al taller, ponle un taco a la silla o cambia de bolígrafo.

El mero hecho de solucionar esas pequeñas molestias harán que tu humor cambie, si hay alguna que por el momento no puedas suprimir, no te preocupes, una vez que lo tengas en tu lista dejará de estar rondando tu cabeza, lo que te aportará serenidad para el estudio.

2. Suprime los escapes de energía:


Elimina las adicciones como el café, las bebidas energéticas, el azúcar, la bollería industrial o las golosinas… este tipo de «alimentos» nos puede proporcionar un momento de placer y hacerte sentir más «a gusto» que en brazos. Pero sucede que tras ese instante placentero en el que parecemos tener más energía, nuestro cuerpo vuelve a estar igual o peor que como se encontraba antes e incluso estarás más flojo que el pantalón de un rapero.

Herramienta: 

Sustituye esos hábitos por otros saludables.

¿Te apetece algo azucarado? prueba a tomar alguna fruta dulce como el plátano, los dátiles o la pera.

¿Te apetece una bebida estimulante? hazte un zumo de frutas natural o un batido verde  que contenga hoja verde como la acelga o la espinaca y la fruta que prefieras, verás como tu nivel de energía va a aumentar sin sobresaltos y de forma permanente.

¿Te apetece comer entre horas? Lleva contigo siempre que puedas una pieza de fruta o algún tipo de fruto seco a poder ser crudo o tostado y evita los fritos.

Sustituye los viejos hábitos que son como tu criptonita por unos más saludables que te harán estar más fuerte que el vinagre.

3. Deshazte de los debería


Cuando piensas «debería repasar más», «debería estudiarme la legislación» o «debería ir empezando estudiar la bibliografía» te estás añadiendo presión cada vez que recuerdas que debes hacerlo, pero hasta el momento no has movido un dedo en ese sentido. Si quieres dejar de sentirte más presionado que los tacones de Falete te propongo lo siguiente.

Herramienta:

Si realmente crees que es necesario hacer todo lo que te ronda por la mente apúntalo en la agenda.

Por ejemplo,

«Todos los días antes del estudio voy a repasar un tema»

«Todos los martes a las 17:00 voy a revisar y corregir la legislación de mis temas» o «Este viernes antes del descanso para el almuerzo me voy a estudiar la bibliografía del tema 19».

Si haces esto tu mente dejará de saltar a esos debería y vas a lograr una mejor concentración. Te vas a sentir más aliviada que al que le cayeron sus temas preferidos en el sorteo previo al examen escrito.

4. Elimina las tareas repetitivas


Frecuentemente estamos tan ocupados que nos olvidamos de nuestro principal objetivo para ese día, que no es otro que repasar, estudiar o trabajar un ejercicio práctico.

Hacer las tareas de la casa, intentar arreglar el portátil o cocinar pueden ser acciones que consuman nuestro precioso tiempo y nuestra energía, ¿has leído nuestro artículo sobre rutinas mañaneras?

Herramienta

Paga a alguien para que haga ese trabajo. Contrata un persona que se encargue de limpiar tu piso todas las semanas, te formatee el ordenador o que planche tu ropa.

Aunque puede parecer un lujo o un gasto innecesario, merece la pena. Dispondrás de más energía porque dejarás de pensar en lo que tienes que hacer al llegar  a casa, tampoco la utilizarás para limpiar y poseerás ese tiempo para avanzar en tu labor, simplemente relajarte o darte un pequeño placer.

Durante mi último proceso opositor debía trabajar por las mañanas en el colegio y estudiar por las tardes e incluso las noches. Como comprenderás mi agenda estaba más apretada que un paquete de azúcar o las tuercas de un submarino.

Encontré un servicio a domicilio de comida casera que estaba muy bien y al que recurría, a veces. Tener este recurso, de manera ocasional me ahorraba tiempo en el supermercado, en la cocina y pensando en lo que debíamos comer al día siguiente.

Por una pequeña suma de dinero, lograba arañar algunos minutos en mi agenda para hacer otras cosas más productivas, como por ejemplo repasar.

5. Deja de cambiar los apuntes de lugar y organízate


Al organizar tus cosas de la oposición ahorra tiempo buscando papeles, dedica tiempo a ordenar y ganarás el que pasas buscando. Reserva una hora semanal para organizar, sistematizar… Te sientes mejor cuando ves tus cosas ordenadas,

¿A quién no le gusta la sensación de entrar en la habitación y encontrarse todo ordenado?

¿o sentarse en el escritorio en el que echas más horas que un semáforo y tener todos los papeles organizados?

Herramienta

Organiza tus apuntes en carpetas (tanto físicas como digitales). Reserva dos para los temas: una será para los temas estudiados y otra para los que esperan serlo. Subdivide los estudiados en repasados y por repasar. Haz lo mismo con los supuestos prácticos, las unidades didácticas integradas y todo lo que puedas.

En mi caso, antes mis carpetas estaban más desordenado que los juguetes de la niña del exorcista. Con lo que mi gasto de tiempo para buscar el tema que iba a repasar o la unidad que quería a trabajar era considerable, además que me ponía de más mala leche que el hombre lobo haciéndose la cera. Ordena a menudo, ganarás tiempo y energía.

6. Aprende a decir que no, y dilo a menudo.


Decir no es más difícil que escalar el Everest con chancletas.

¿Eres de las que no puedes decir que no a un amigo que te pide que le acompañes a comprar algo?

¿Nunca dices que no a un café?

¿Eres el primero en salir de la biblioteca a hacer un descanso y el último en volver?

Yo antes era más fácil que la tabla del 1, siempre estaba disponible, de manera que mi atención y foco se dispersaban. Tienes que aprender a decir que no, reservar tiempo para ti y para tus cosas. Selecciona las cosas que harás en tu tiempo libre y así dispondrás de más tiempo para dedicarle a tus oposiciones. De esa manera vas a sentirte mejor cada vez que te tomes un respiro junto a un compañero  o acompañes a alguien para algún recado. Sabrás que el tiempo que le estás dedicando no es excesivo y disfrutarás de tu momento de relax.

Durante dos de mis procesos opositores, curiosamente en los que mejores resultados obtuve, me aislé socialmente, esto significó decir que no a muchos amigos que querían que saliera con ellos.

Aunque yo era el que tenía más ganas de desconectar y dar una vuelta con ellos, decía que no a todo, probablemente después de mis buenos resultados, sobre todo del último en el que saqué la plaza, comprendieron el por qué de tanto estudiar.

Soy de Huelva, de Andalucía y aquí tenemos un poquito de lo que llamamos mucha «guasa», por lo tanto tenía que escuchar expresiones como: «ya serás ministro con todo lo que estás estudiando» o «si te tomas una cerveza no se te va a borrar la memoria»

Sabes cuánto cuesta estar estudiando dos o tres horas, sabes todo lo que te cunde y los beneficios que obtienes. Nadie va a sacar la plaza por ti, así que hazte a un lado y escoge las ocasiones en las que quieras desconectar, porque de lo contrario habrá alguien que lo haga por ti, y disfrutar de tu vida social.

Sé el dueño de tu proceso opositor y no dejes que los demás decidan por ti. Para ello tendrás que decir no y decirlo a menudo

Herramienta para decir no.

  • Utiliza respuestas tipo: me gustaría mucho, te agradezco la invitación pero no puedo aceptar, quizá otra persona esté disponible.
  • Pospón la respuesta para reflexionar si en ese momento no te ves decidida. Reflexiona lo que haga falta, en casa y al día siguiente o en un rato verás con más claridad si vas a decir sí por agradar a la otra persona o realmente te quieres permitir ese rato de desconexión.

7. Selecciona tu compañía


Estás en un proceso en el que solo tu pareja y tus familiares o amigos más allegados comprendéis por los que estás pasando. Es un trabajo arduo, de disciplina y sacrificio. No dejes que nadie te descentre o que ponga en tela de juicio tus decisiones. Ahora es el momento de tomar consciencia de la gente que te rodea, pregúntate si te aportan algo positivo o no.

Necesitas estar en contacto con personas que te den ánimos, que te puedan ayudar en cuanto al estudio, organización del tiempo o que te puedan escuchar exponiendo y que con criterio te digan lo que puedes mejorar.

Seguro que tienes compañeros que han tenido éxito en lo mismo que estás buscando, que han sacado la plaza o que sobresalieron en una exposición oral en la universidad. Acércate a ellos, muéstrales tu admiración y felicítales. Para ellos será bonito escuchar esas palabras y para ti también estar en esa vibración positiva.

Exponte de manera lúcida a estudiantes, maestros o profesores que sabes que te van a aportar. Interactúa con ellos, seguro que se crean sinergias positivas  y ambas partes saldréis beneficiadas.

Por el contrario están los otros compañeros que solo te preguntan cuántos temas te has estudiado, te hablan de fracasos de otros en oposiciones o la suerte que tuvo este otro al aprobar, que seguro que tuvo «enchufe». Lo único que hacen es ponerte nerviosa y hacerte sentir insegura. Intenta evitarlos, no me malinterpretes, si algún compañero al que aprecias necesita ayuda y está pasando por un mal momento estás en tu derecho de mostrarle tu apoyo y escucharlo, ¿sabes identificar un compañero tóxico? te puedes leer este artículo.

Herramienta para cambiar un ambiente tóxico

En el momento que te reconozcas en  una situación tóxica intenta cambiarla. ¿Cómo puedes cambiar un ambiente de queja, crítica o de chisme? Es fácil: saca una nueva conversación, emplea expresiones como: háblame de tí, ¿cómo llevas la programación?, ¿qué tal el fin de semana?, seguro que lo vas a hacer muy bien, en esas cosas no hay que pensar…

Todos estos ladrones de energía 

Conclusión


Todas pequeñas  ladrones de energía absorben nuestra energía en pequeñas dosis, es como si tuviésemos una mochilita colgada en nuestra espalda y cada vez que nos topamos con algo dañado, que no nos gusta, le echásemos un a piedrecita. A priori esa pequeña piedra no pesa nada, su peso es soportable.

A medida que avanza el día, las semanas y los meses nuestra bolsa está más cargada por piedras, que todas juntas, pesan mucho y cuyo peso es casi insoportable.

No añadas más piedras a tu mochila, deshazte de las cosas que te molestan, te ponen de mal humor y te hacen estar más cansada. Tu cuerpo y tu mente lo van a agradecer y tú vas a salir beneficiada de los cambios realizados. Prueba a implementar alguno de ellos, seguro que habrá alguno más que le seguirán.

Muchos artículos están por venir, ¿te lo vas a perder?