El felpudo de mis vecinos.


¡Muy buenas opositores, maestros estudiantes y docentes! hoy os voy contar algo que me pasó hace poco.

Iba yo bajando las escaleras hacia el portal, aunque vivo en un sexto subo y bajo las escaleras, normalmente no cojo el ascensor. Pues bien, en mi camino me encontré con algo inesperado: un felpudo en uno de los escalones. Sorprendido, comencé a pensar qué hacía ahí ese felpudo.

El felpudo de mi vecino

Fuente: pixabay.com

Pronto recordé que por las mañanas a primera hora sobre las 8 o las 9 la limpiadora que limpia nuestras escaleras y el portal suele dejar los felpudos apilados encima justo en el primer escalón para que se seque el descansillo que ella ha limpiado.

Caí en la cuenta de que ese felpudo debía llevar desde por la mañana ahí puesto. Me pregunté por qué el vecino no lo había recolocado en el umbral de su puerta.

Mi mente comenzó a divagar:

“no lo habrá querido recoger”

“se le habrá olvidado ponerlo de nuevo ahí”

“otra persona lo ha vuelto a poner ahí como gracias o broma”.

Intrigado, miré mi reloj y vi que eran las 19h y caí en la cuenta de que probablemente ese vecino y muchos otros no habrían vuelto aún a su casa desde primera hora de la mañana.

En ese momento me invadió una sensación de culpa: yo pensando que el vecino había dejado el felpudo ahí sin recoger mientras que el pobre estaba trabajando.

Entonces me volví a sentir un privilegiado por ser maestro. Un sentimiento que he tenido muchas veces. La primera vez fue cuando dejé mi trabajo como vendedor en unos grandes almacenes para trabajar de interino. Salí por primera vez un fin de semana por la tarde, concretamente, un sábado, entonces me resultó muy extraño estar en algún bar o tienda y que todo estuviera tan concurrido. Era una sensación que hacía aproximadamente un año que no experimentaba ya que trabajaba en una tienda de cara al público y normalmente los sábados por la tarde ,algunos domingos y los puentes estaba trabajando.

Me sentí un afortunado por poder estar disfrutando de tiempo libre en fin de semana cuando había estado mucho tiempo.

El verano de los maestros

fuente: pixabay.com

En los veranos también me doy cuenta de que los maestros tenemos una gran calidad de vida, aunque muchas ocasiones nos lo recuerdan con frases como “qué bien viven los maestros” y “ahora vienen tres meses de vacaciones”, antes me lo tomaba un poco a pecho. Ahora pienso que ojalá todo el mundo pudiera tener ese tipo de vida y que en general no tuviésemos que trabajar tanto.

Lo cierto es que disfrutar de unas vacaciones de verano de dos meses, la Semana Santa y las navidades es un auténtico privilegio.

Tener las tardes libres para nosotros (exceptuando la de las exclusivas) es uno de los puntos fuertes de nuestra profesión esto te hace aprovechar el día de otra forma diferente que si tuviésemos que trabajar hasta las siete u ocho de la tarde, como, por desgracia, mucha gente hace.

Hoy me senté frente al portátil para decirte que me sentí afortunado por disponer de tiempo libre que dedicar a mi familia, la gente que quiero o simplemente escribir en este Blog para que me leas.

Si eres estudiante, has acabado el grado de Magisterio o eres interina, te animo a que persigas tu sueño de obtener la plaza, nuestra profesión también tiene mucho trabajo soterrado en casa de corrección de pruebas o preparación de temario. Pero sin duda alguna me siento uno de los elegidos por desempeñar una profesión que un día soñé. Cada día lucho para que se mantenga viva esta llama de la pasión y contagiar a mis alumnos con ella.

Ahora es el momento perfecto para comenzar a prepararte las oposiciones.

Si te suscribes te aseguro que te mantendré informado de todo lo que publique.

 


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