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Preparación de las oposiciones: descanso y más descanso.


¿Qué tal opositora? Seguro que todo bien, recuerda que esto es una carrera de fondo y hay que ir salvando los obstáculos tal como vienen y seguir caminando hacia adelante. Avanzar es lo que nos queda.

Estudiar una oposición es un tremendo esfuerzo y para que nuestro cuerpo y mente vayan respondiendo a nuestras exigencias  tenemos que prestar atención a tres factores que los expertos en esto del bienestar siempre proclaman: alimentación, ejercicio físico y descanso.

El descanso, a veces se deja en segundo plano pero es uno de los factores para nuestro bienestar físico y mental.

Aunque le restemos tiempo y se lo dediquemos al estudio, trabajo, o a ver la TV o consultar nuestro smart phone sigue siendo uno de los pilares esenciales para sacar partido a nuestra jornada de estudio, trabajo o ambas.

El sueño refuerza aprendizajes

Hace dieciocho años, comenzaba en la banda de Semana Santa en la que toco actualmente (Agrupación Musical Santísimo Cristo del Amor). Con apenas quince añosme enseñaron y aprendí a tocar el trombón de pistones, por aquel entonces no usábamos partituras y nos aprendíamos las marchas de memoria.

Al principio era difícil, aprender un fragmento que nunca había escuchado, había de memorizarlo y repetirlo. Así montábamos las muevas marchas, el que se la sabía se la enseñaba a los demás.

Aunque acabara con la cabeza un poco mareada siempre sabía que al día siguiente me iba a saber mejor la marcha.

Necesitaba dormir la marcha. En aquella época no había oído hablar de la importancia del sueño para afianzar las estructuras neuronales de los nuevos aprendizajes.

Aún así sabía que al día siguiente iba a ser más fácil para mí volver a tocar el fragmento del día anterior.

Los aprendizajes se afianzan a través del sueño, si pasas el día estudiando intenta dormir al menos siete horas por las noches.

Descansa entre sesiones de estudio


Durante el curso 2010/ 2011, cuando comenzaba a estudiar, iba a la biblioteca, como había hecho siempre. Y echaba dos o tres horas hasta que merendaba o desayunaba y volvía a entrar en la sala.

Cuando salía al descanso mi mente estaba realmente embotada, necesitaba desconectar y ese momento de relax me venía muy bien.

Cuando volvía la segunda parte a la carga ya el ritmo de estudio y la fluidez lectora no eran la misma. Pasado un pequeño periodo de tiempo volvía a estar agotado.

Leyendo un libro sobre técnicas de estudio descubrí algo que cambió mi método y alargó me energía mental.

La obra decía que debíamos estar estudiando o trabajando unos cincuenta minutos y descansar ente cinco o diez minutos.

Lo comencé a implementar y los resultados fueron instantáneos. Si estaba en la biblioteca de 5 p.m. hasta las diez p.m. subdividía en varias se iones de estudio, hasta las seis menos diez era mi primera sesión, salía estiraba las piernas y conversaba con alguien.

Volvía a entrar hasta alrededor de las siete, tomaba una fruta y estaba unos quince minutos descansando. Retomaba hasta las ocho, pequeño descanso hasta las nueve donde volvía a estirar las piernas y hasta las diez  unas cinco se sesiones con varios mini descansos entre una y otra y uno un poco mayor que partía por la mitad la tarde.

Y me dio resultado, siempre evitaba la tentación de superar la hora de estudio, aunque me encontrara fresco. Después iba a estar más cansado y me iba a costar más.

Si vas a estar una tarde o una mañana estudiando procura intercalar descansos, de esta manera tu cuerpo y mente se regeneran y sufren menos desgaste.

Variable: técnica de pomodoro


Ahora en verano, que estoy de vacaciones me levanto temprano para escribir aquí en el blog y hago lo mismo que hacía en mis sesiones de estudio de las oposiciones.

Esta vez trabajo durante veinticinco minutos y descanso cinco, después otros veinticinco y descanso cinco. Cada ciclo de media hora se llama pomodoro. Cada cuatro pomodoros hago una pausa de 15- 20 minutos.

Es diferente y sigue siendo muy eficiente porque aumenta mi concentración durante el pequeño periodo en el que estoy trabajando. Es muy intensivo.

Cuando descanso tomo agua o desayuno, me asomo a la terraza y vuelvo con fuerzas a la tarea de teclear.

Mis errores como opositor


A finales de mi última oposición andaba pálido, muchos ojeras y mala cara. Cansancio acumulado, mucho estrés y presión.

Cometí el error de alargar las sesiones de estudio, como te conté solía salir a las diez de la biblioteca, ya por último estudiaba en mi piso. Cenaba y me ponía a repasar hasta la una.

Hasta ahí todo bien, el problema venía cuando el reloj sonaba a las seis de la mañana porque tenía una hora de camino en coche hasta el colegio en el que estaba. Descuidé el sueño en pos del repaso y me pasó factura.

La suerte que tuve fue que fueron apenas dos meses. Creo que no hubiera sido sostenible, mi rendimiento bajó considerablemente.

El estrés se apoderó de mí y salía en forma de dolor de barriga. Observando desde la distancia me doy cuenta que estaba sometiendo a mi cuerpo a un sobre esfuerzo

Cuando la arena de la playa quema


Agosto a las tres de la tarde, más calor que en la romería de Somalia, estás en la playa bajo la sombrilla. Los chorreones de sudor caen por tus sienes, es hora de darse un baño. Tiempo de abandonar la nevera de corcho y la tortilla de patatas, te vas a marcar la carrera de tu vida para no quemarte.

A Usain Bolt (recordman de los 100m lisos) le costaría seguirte el ritmo de camino a la orilla, corres cual gacela en el Serengeti que huye de leopardo, hasta llegar al mar.

La arena que está a unos 50ºC y se ha hecho notar las plantas de tus pies se quejan en forma de latidos acelerados, aunque ya estás en el agua, te das un baño y tu cuerpo vuelve a estar fresquito.

Vuelves con paso decidido a ocupar tu lugar bajo la sombrilla, esta vez no corres, ¿te das cuenta?.

Como tus pies están se han refrescado la arena, que sigue estando igual de caliente ya no te quema

Lo mismo pasa con tus descansos, cada vez que te tomas un pequeño descanso es como un baño que te das en la playa, te refrescas y puedes volver a caminar normalmente sobre la arena y estar un rato bajo el sol, hasta que de nuevo necesites refrescarte.

Evita recalentarte, toma descansos periódicamente, no estarás tan «quemada» y todo se hará más llevadero, tanto las jornadas de estudio como las semanas y los meses.

Procura prestarle atención al descanso, cuerpo y mente te lo agradecerán.

¿Alguna vez te has quemado de camino a la orilla? ¿Sueles hacer descansos en tus sesiones de estudio? Eres de las que te llevas cuatro horas estudiando seguidas y no te enteras?

Gracias por suscribirte y por los comentarios.

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3 comentarios

  1. May dice:

    Estoy completamente de acuerdo contigo. A mí el método que mejor me ha funcionado es ese. En mi caso estudiaba unos 50 minutos y descansaba 10 pero creo que para mis próximas oposiciones voy a probar el pomodoro. Gracias 🙂

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