¿Cómo crear un hábito? La batalla de instaurarlo.


¿Te has dado cuenta que cuando inicias una actividad como estudiar o ir al gimnasio al principio cuesta más?

Si vas a comenzar a preparar las oposiciones o si ya estás en ello es de gran ayuda que instaures un hábito de estudio, lo que al principio es una tarea pesada pasa a ser algo más llevadero al cabo de un tiempo.

Hoy quiero hablarte acerca de las rutinas diarias: cómo instaurar una, cómo mantenerlo en el tiempo, cuándo se pierde un hábito… Vamos a comprender un poco más todo lo relacionado con este tema y qué factores pueden jugar a nuestro favor.

Los hábitos


Aunque probablemente no somos conscientes, diariamente estamos realizando hábitos:

  • Hábitos de higiene: lavarnos los dientes o ducharnos son acciones que realizamos con regularidad y sin esfuerzo.
  • Hábitos alimenticios: desayuno, almuerzo y cena son claros ejemplos de actividades diarias que llevamos a cabo en modo automático, casi sin pensar.
  • Hábitos laborales: seguro que en tu trabajo realizas multitud de tareas sin ser consciente que la estás realizando.

En 2005 cuando trabajaba en unos grandes almacenes en la sección de librería. Lo primero que hacía al llegar era fichar, introducía mi número de vendedor en el terminal de venta.

Acto seguido revisaba los encargos de libros que tenía pendientes para ver si ya habían llegado, lo habían enviado o si tenía que volver a pedirlo. Todo esto lo realizaba sin pensar, de manera mecánica. Como hacemos infinidad de cosas al cabo del día.

La dificultad un hábito estriba en crearlo, es el trabajo duro, donde tenemos que poner nuestro empeño consciente para realizar algo que, a priori, no es placentero.

Creando hábitos


Volviendo al pasado de nuevo, cuando trabajaba de vendedor de libros había un título en la sección de crecimiento personal o autoayuda que me llamaba mucho la atención y era El monje que vendió su Ferrari de Robin Sharma, se vendía mucho en esa época, y creo que aún sigue siendo un super ventas.

El autor de este libro dice que para instaurar un hábito necesitamos realizarlo durante sesenta días.

 

El Mago More, que seguramente conocéis por sus intervenciones televisivas en el club de la comedia o en La hora de José Mota, habla en su libro Superpoderes Del Éxito Para Gente Normal nos cuenta que para que un hábito se haya creado nos hace falta treinta días.

 

Él tiene una teoría en su libro:

  • Construir un hábito es como construir un muro de treinta ladrillos.
  • Durante el proceso de edificación no podemos fallar en ninguno de los ladrillos, si no se cae el muro y tenemos que volver a comenzar por el ladrillo número uno.
  • Una vez creado el muro si fallamos un día, le saldrá una grieta a nuestra particular pared. Si fallamos dos, otra y a la tercera grieta se  cae y tenemos que volver a levantarlo, de nuevo en treinta días.

Yo, por experiencia personal, estoy un poco más con la segunda teoría, la de los treinta días, creo que en ese periodo de tiempo ya tenemos forjado un hábito.

Uno de los grandes hábitos que forjé durante el pasado invierno, fue el de levantarme a las seis de la mañana, para hacer deporte y escribir en este blog, te hablo un poco más sobre mi rutina de la mañana aquí. Fue muy difícil crearlo, lo intenté muchas veces y al final me quedaba en la cama.

Una de las claves a la hora de fundar esta rutina fue dejar el móvil lejos de mi alcance para apagar la alarma, tenía que levantarme para apagar la alarma, una vez que ya estaba levantado era mucho más fácil ponerme en funcionamiento.

Los primeros días tenía mis dudas, temía que podía volver a la rutina de fallar.

  • Al principio es difícil, surgen las dudas y luchamos contra la parte de nuestro cerebro que quiere que nos quedemos sentados viendo la TV o consultando el smart phone.
  • Conforme pasan los días todo se vuelve más fácil.
  • Nuestro éxito es gratificante, nos refuerza positivamente para continuar. Me sentía muy bien cuando le ganaba la batalla a la cama, comenzaba el día de forma optimista.
  • Pasados los treinta días lo haces sin pensar, es algo que has incorporado a tu práctica diaria.

Entendiendo nuestra mente


Hay una parte de nuestro cerebro se mueve por placer, buscando la gratificación, es una parte muy grande. Como dice Mago More en Superpoderes del éxito para gente normal es como un elefante que lleva un pequeño jinete a su lomo.

A este minúsculo guía se le hace muy difícil controlar al gran elefante que siempre va a buscar la recompensa que le ofrece el descanso, la comida o el sueño.

Por eso debemos entrenar nuestro cerebro para que, de manera racional, vaya por el camino que deseamos.

Durante mi primer año de carrera llegó el momento de los exámenes, he de decir que no había adquirido un hábito de estudio. Faltaba un día para la prueba de la asignatura Psicología del Desarrollo, una de las más duras de la carrera de Magisterio Musical.

Allí estaba yo, en mi cuarto calculando el tiempo en el que me debía leer varios tochos de cientos de fotocopias. Era algo imposible, no tenía tanto tiempo. Durante la semana anterior rondaba en mí la idea de que tenía que estudiar, mi jinete intentaba mover al paquidermo que prefería ver la televisión, salir con los amigos o simplemente dormir.

Mi primer encuentro con los exámenes de la carrera fue un batacazo, después de ese día ya comencé a planificarme las pruebas que quedaban y el estudio que debía realizar. Todo se hizo más llevadero.

Para mí era realmente complicado ponerme a estudiar, era casi un suplicio, no tenía ese procedimiento adquirido y mi cerebro me guiaba  hacia el lado opuesto, lo fácil.

Nuestro cerebro:

  • Busca la recompensa o placer.
  • No le gusta lo nuevo porque el gasto de energía es mayor, cuestión de supervivencia.
  • A nuestra parte racional le cuesta dominar a la emocional.
  • Con la repetición va asimilando las nuevas costumbres.

Siguiendo con la analogía del gran elefante, el pequeño jinete tiene que adiestrarlo con mucho esfuerzo y paciencia, siendo constante.

Cuando era pequeño y mi madre me decía que debía lavarme los dientes, para mí no era grato tener que hacerlo, muchos berrinches cogía porque no quería, prefería sentarme en el sofá o echarme una siesta, con el paso del tiempo esa obligación se convirtió en una rutina que hago sin pensar.

Si estás leyendo esto y aún no has comenzado a estudiar las oposiciones, te puede resultar de utilidad saber que vas a estar unos treinta días hasta que todo se vuelva más fácil.

El principio se hará difícil, pero la recompensa llegará, tu hábito de estudio se habrá forjado, que es la parte más dura. Ya tendrás la mayor parte del trabajo resuelta, no tendrás que pensar de manera consciente en que te debes poner a estudiar, simplemente lo harás. Así que no te martirices y comienza por los más duro, comienza ahora.

Muchas gracias por tus comentarios proque me llenan de ánimo.

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  1. Los siete hábitos del docente altamente efectivo | Jonatan Cárdenas - 22 agosto, 2016

    […] Si este y otros actos similares se mantienen en el tiempo lograremos el hábito de reducir desechos. ¿Quieres saber más sobre cómo instaurar un hábito? […]

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